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14 de mayo de 2011

Milkha Singh, el león del Punjab.

En estos días en que está en el candelero el estado de Pakistán (y su carácter), nos acordamos del mejor atleta nacido en el actual estado pakistaní, el sikh Milkha Singh, cuya lucha frente a la adversidad es un compendio de la historia de la antigua "perla de la corona" británica. 

Los Singh.
El apelativo Singh, extendidísimo en la península indostánica y en la diáspora, es compartido por millones de indios, pero los sikhs lo portan casi universalmente como una suerte de sobrenombre distintivo de su fe; en sánscrito singh significa león (las mujeres usan Kaur, princesa). Los sikhs (o sijs) son una secta religiosa que agrupa a más de 25 millones de personas, la mayoría de ellas (20 millones) en el Punjab indio. El rechazo de los sijes al sistema de castas se refleja en que prefieren evitar el uso del apellido, ligado a la identificación de las castas, utilizando sólo su nombre seguido de Singh o Kaur.
Ello implica que cientos de atletas indios se "apellidan" Singh, la mayoría de ellos reconocibles por el pelo largo (no deben cortarlo) recogido por un turbante o por el khanga, un pequeño peine ceremonial. Entre todos ellos destacó a finales de los años 50´ Milkha Singh, el mejor atleta masculino de la historia del subcontinente indio.

La trágica partición de la India.
Milkha nació en la ciudad panyabi de Lyallpur (hoy Faisalabad) el 17 de octubre de 1935. Tenía once años cuando se proclamó la independencia de la India y la segregación del Pakistán (15 agosto 1947), que dejó su región en el estado musulmán de Pakistán. Se calcula que unos doce millones de personas se vieron obligados a trasladarse, los musulmanes de la nueva Unión India hacia Pakistán, y los hindúes y sikhs en sentido inverso. Esta deportación masiva se hizo en medio de gran violencia, masacres y suicidios colectivos. Sus padres, pertenecientes a una familia de terratenientes, fueron asesinados delante de Milkha, que fue acogido en el Punjab indio y vivió de forma muy modesta durante su adolescencia.

El león del Punjab derrotó al Imperio.

Rechazado por el ejército, se matriculó en Ingeniería mecánica en 1952 y allí su talento fue detectado por el que sería su entrenador, Havildar Gurdev Singh. Con 20 años fue seleccionado para los Juegos Olímpicos de Melbourne donde cayó a las primeras de cambio en 200 y 400m. Decidió entonces someterse a un entrenamiento intensivo (cinco horas diarias) y desde 1957 acaparó títulos indios de 100, 200 y 400m (hasta 1961). En los Juegos Asiáticos de 1958 en Tokio se impuso en los 200m al pakistaní Abdul Khaliq, considerado el hombre más veloz de Asia (además de doble campeón asiático de 100m había sido semifinalista olímpico de 100 y 200m en Melbourne, cuarto en ambas semifinales). Luego ganó los 400m sin problemas.

En los Juegos del Imperio celebrados en Cardiff se impuso en la final de las 440 yardas corrida el 24 de julio obteniendo el único oro atlético de la India en este certamen durante el siglo XX. Pese a ir por la calle 6, sin referencias, batió con 46.71 al sudafricano Mal Spence (46.90), al canadiense Terry Tobacco y a los ingleses John Salisbury y John Wrighton (que unas semanas después dominarían el campeonato de Europa). La India fue quinta en el relevo 4x440y ganado por Sudáfrica ante Inglaterra y Jamaica. En 1959 fue distinguido con el premio Padma Shri, una de las más importantes distinciones civiles de su país.
La decepción de Roma.
En los años siguientes Milkha Singh se mantuvo prácticamente imbatido logrando triunfos notables como el campeonato de la AAA inglesa batiendo al joven Robbie Brightwell y otros sobre atletas americanos o el franco-senegalés Abdou Sèye. Era, por tanto, uno de los favoritos para las medallas en vísperas de los Juegos.
En la capital italiana corrió con prudencia las difernetes eliminatorias, ya que había tres rondas previas a la final (serie y cuartos en un día y semifinal la víspera de la final). Sólo el americano Otis Davis y el alemán Carl Kaufmann parecían superiores al atleta sikh. De hecho, estos dos atletas se jugaron el oro en un emocionántisimo final en el que batieron el RM (44.9 manuales), siendo el título para el americano por una centésima. Tras ellos y por la calle 5 Singh salió demasiado prudente y cruzó por los 300m en quinta posición (33.4). Aunque remontó en la recta final, no pudo colmatar las 3/10 que le llevaba el sudafricano Spence que le privó del ansiado bronce por 1/10. Sus 45.6 (45.73) permanecieron como record indio hasta 1998 pero ese fue el día más amargo del león Milkha que siempre se reprochó haber errado la distribución de su esfuerzo. Hasta 1984 fue el atleta de la Unión India que más cerca había quedado del podio hasta que la vallista P. T. Usha quedó a 1/100 en la final de 400m vallas de 1984.

El sikh volador.
Tras esa decepción Milkha quiso abandonar el deporte pero finalmente volvió a ponerse las zapatillas de clavos. En 1962 acudió a los Juegos Asiáticos en Yakarta y se impuso en los 400m (46.95) ante su compatriota Makhan Singh. Los indios remataron el campeonato con el oro en el relevo largo. Pese a tener muchas reticencias aceptó correr en 1962 en su Pakistán natal frente al ídolo local Abdul Khaliq, al que batió. Ello le valió el apelativo del Sikh volador por parte del entonces presidente de Pakistán, el general (y dictador) Ayub Khan, un apodo que le quedó para siempre en su país.
Aún acudió a sus terceros JJ.OO. corriendo sin releive el relevo en Tokio-64. Tras su retirada fue Director de deportes del estado del Punjab hasta su jubilación. Su hijo Jeev Milkha Singh es jugador profesional de golf, habiéndose impuesto en trece torneos, tres de ellos del Circuíto Europeo como el Volvo Masters de Sotogrande en 2006. Se anuncia el rodaje de una película sobre su vida:  Bhaag Milkha Bhaag (Corre Milka, corre) a cargo de Rakeysh Mehra (Bollywood es la primera productora mundial de películas).

4 de mayo de 2010

Reyes sin corona olímpica: los 400m masculinos (y 2)

Grandes de la vuelta a la pista tras la segunda guerra mundial.

Tras la segunda guerra mundial los estadounidenses perdieron momentáneamente el liderato mundial y olímpico de los 400m ante Jamaica pero, de forma increble, el más grande, Herb McKenley, nunca logró coronarse... por culpa de sus compatriotas.

Londres 1948 y Helsinki 1952
Herbert McKenley  (Jamaica)
1922-2007

Pese a batir entre 1946-48 cinco veces el RM de 400m-440y y ser el primero en bajar de 46.0 (además de ganar tres veces el título de la AAU), "Huracán Herb" perdió en Londres el oro frente a su compatriota Arthur Wint por haber salido demasiado rápido. En 1952, ante la pujanza de su compatriota George Rhoden, jugó dos bazas -100 y 400m- y se llevó la plata en ambas. Finalmente obtuvo su oro en Helsinki con el legendario relevo de los jamaicanos (cuatro años antes la perdieron por lesión de Wint).


Melbourne 1956
Lou Jones  (EE.UU.)
1932-2006

Recuperó en 1955 el RM para EE.UU. tras diez años de hegemonía jamaicana y fue el primero en lograrlo en altitud, tras un vibrante duelo con su compatriota Jim Lea en la final de los Pan-americanos de México (45.4 y 45.6). Lo rebajó de nuevo (45.2) en los Trials olímpicos de 1956, celebrados en junio, pero cinco meses después sólo logró una decepcionante 5ª plaza en la final de Melbourne ganada por Charley Jenkins. Sin embargo, como tantos reyes sin corona individual, logró la colectiva con el relevo USA.

Roma 1960
Carl Kaufmann  (R.F.A.)
1936-2008

Nacido en N.York, donde trabajaba su padre, su familia estaba en Alemania cuando estalló la guerra y se quedó. En 1959 se convirtió en el primer europeo en bajar de 46.0 y en 1960, antes de los Juegos, batió otras dos veces el record europeo dejándola en 45.4. En la final de Roma protagonizó un agónico final con Otis Davis con el que compartió el RM (44.9) pero no el oro ya que la photo-finish se lo otorgó al americano. Se llevó otra plata con el relevo.

México 1968
Tommie Smith  (EE.UU.)
1944

Este superdotado atleta tejano pudo ser según los técnicos de su época uno de los más grandes de la historia de los 400m pero él prefería otros caminos. En 1967 pulverizó los RM de 400m/440y (44.5/44.8) pasando por encima de su compañero de club Lee Evans (vd. "El día que Lee Evans vio pasar un avión" ). Sin embargo, y como es bien conocido, en México optó por los 200m en los que estableció un fabuloso RM y protagonizó el famoso black power dejando el campo libre en 400 a Evans que también logró un gran RM.

Munich 1972
John Smith  (EE.UU.)
1950

Doble campeón de la AAU y de la NCAA, campeón pan-americano y recordman mundial de las 440y en 1971 (44.5), era favorito para los Juegos bávaros a pesar de que había sido batido en los Trials por Wayne Collett. Sin embargo se lesionó durante las rondas previas y se rompió en la final ganada por el veterano Vince Matthews. Tras su retirada de las pistas fue un muy polémico preparador guiando -entre otros- a Mo Greene y Ato Boldon.

Los Angeles 1984
Bert Cameron  (Jamaica)
1959

Dominador de la prueba entre 1981-83 (campeón centroamericano, de la Commonwealth y del primer campeonato del Mundo), no tuvo suerte en el año olímpico. Llegó lesionado a Los Ángeles donde protagonizó una de las grandes anécdotas de la prueba: en su semifinal sintió la rotura y se paró pero reanudó la carrera y logró, de forma increíble, clasificarse para una final que ya no pudo disputar. Su única medalla olímpica fue la plata en el relevo en 1988.

Seúl 1988
Butch Reynolds  (EE.UU.)
1964

Acabó en vísperas de los Juegos de Seúl con el RM de Lee Evans que duraba ya 20 años al correr en Zürich en 43.29. Sin embargo, como ya le había pasado en el Mundial de Roma-87, falló en la final olímpica frente a su joven compatriota Steve Lewis. Suspendido por dopaje en 1990, protagonizó un largo litigio con la IAAF en los tribunales y pudo volver a los Juegos en 1996 tras haberlo intentado en 1992. Logró un oro olímpico (y tres mundiales) con el relevo.

En las últimas ediciones parece que se han impuesto los favoritos, Michael Johnson, Jeremy Wariner y LaShawn Merritt aunque el reciente positivo del virginiano ha puesto de actualidad los muchos casos detectados en esta prueba en los últimos años entre los cuatrocentistas USA (Antonio Pettigrew, Jerome Young, Alvin y Calvin Harrison).

24 de octubre de 2009

El día que Lee Evans vio pasar un avión.

El mago Bud Winter, uno de los más afamados coachs de los EE.UU., desarrolló casi toda su carrera en la californiana universidad estatal de San José (SJS) y dirigió a más de cien campeones de EE.UU. y casi treinta atletas olímpicos, entre ellos Harold Davis, Ray Norton, el griego Papanikolau, Ronnie Ray Smith, John Carlos y, desde luego, Tommie Smith y Lee Evans. Contaba además en la propia universidad de San José con la primera pista de material sintético (tartán) construida en California.

"Tommie Jet"
Verdadero terror de las categorías escolares (9.6 en 100y con 17 años), Tommie Smith debutó corriendo las 440y en 47.7. Bajo la batuta de Bud Winter, quemó las etapas. Tenía aún 19 años cuando batió el record de las 220y en recta con 20.0 exactos. Un año después pulverizó esa marca con 19.5, que siguen siendo hoy el record mundial de esta prueba caída en desuso. Unas semanas después, el 11 de junio de 1966 borró de las tablas de records al campeón olímpico Henry Carr al correr las 220y con curva en 20.0 exactos en Sacramento (viento nulo). En esa ocasión batió por un segundo a la nueva joya de Winter, el potente Lee Evans.

El hombre que lo podía todo.
Tommie Smith, pese a lo obvio de su talento, no se aventuró más que esporádicamente sobre la vuelta a la pista: en 1966 lo hizo tres veces con dos 45.4 y un 45.3. El RM vigente era de 44.9 (Otis Davis y Carl Kaufmann en 1960 y Mike Larrabee en 1964 pero inferior a la misma marca en 440y de Adolph Plummer en 1963, equivalente a 44.6 en la distancia métrica). Lee Evans logró 45.2 en 1966 y el primero de sus cuatro títulos consecutivos de la AAU.
El 20 de mayo de 1967 Winter lanza a sus dos pupilos a la pista sintética de la SJS. Son las 15:00 cuando Smith se agacha en la calle 3 con Evans delante de él. El joven Evans se lanza con energía y toma la cabeza con determinación: 10.9 por las 110y, 21.5 por las 220. Smith, con ese estilo aéreo e imperial que le caracteriza siempre, ha perdido unos metros (21.7) pero mantiene su velocidad de crucero y por las 330y ya aventaja a un Evans cada vez más tenso (33.5 por 33.8) antes de relegarlo a casi seis metros en la llegada: 44.8 para Smith y 45.3 para un Evans que en ningún momento ha perdido la cara a su extraordinario rival. Bud Winter ha tenido la precaución de colocar tres cronometradores al paso por los 400m (44.5), de forma que Tommie Smith logra los dos records en la misma carrera.

Epílogo.
Preguntado por los periodistas sobre qué marcas puede lograr Smith, un eufórico Bud Winter no dudara en decir que en torno a 43 segundos o algo menos. Sólo correrá otro 400 en septiembre de 1968 (45.2).
Lo que siguió es historia: muy influído por el movimiento de protesta de los negros americanos, Tommie Smith tendrá una temporada irregular en el año olímpico. Batido por John Carlos en los 200m de los Trials olímpicos, no disputará la plaza de los 400 a su amigo Evans. En la altitud de México, Smith pulverizará el RM de los 200m en una demostración apabullante (19.83) y luego será el líder de la foto político-deportiva más famosa de la historia antes de desaparecer de las pistas para siempre. Lee Evans hará historia bajando de 44 segundos (43.86) y esa marca durará 20 años. La de Smith la batió Mennea en 1979.