14 de agosto de 2010

Antonio Pettigrew ¿"in memoriam"?

Suelo escribir aquí perfiles de algunos atletas del pasado cuando fallecen. Me parece interesante recordar qué hicieron en el campo del deporte y rendirles un pequeño homenaje así como recordarlos para los más jóvenes. Sin embargo me cuesta hacerlo en el caso del recientemente fallecido cuatrocentista Antonio Pettigrew, un atleta que fue campeón del mundo individual y olímpico de relevos pero que -aunque nunca dio positivo- confesó haberse dopado y vio cómo se le retiraban algunas de sus medallas (que no todas).

Breve perfil del atleta.
Nació en Macon (Georgia) el 3 de noviembre de 1967 y estudio en el St. Augustine´s College. De envergadura mediana (1,83m/76 kg) fue uno de los cuatrocentistas más regulares de su país durante los 90´, aunque no logró meterse en el selecto grupo de los sub-44 (9 atletas de EE.UU. desde 1968). Pese a coincidir en un primer momento con los Butch Reynolds, Steve Lewis o Quincy Watts y, posteriormente, con los Michael Johnson, Jerome Young o los hermanos Harrison se labró un notable palmarés a lo largo de más una década al máximo nivel (1989-2002).
Cinco veces campeón de EE.UU. (la primera en 1989 y la última en 2001), falló en la Copa del Mundo de Barcelona-89 (5º) pero se resarció dos años después logrando el título mundial en Tokio-91 tras doblegar en una apasionante recta final al campeón europeo Roger Black (los británicos le devolvieron la moneda en la última posta de un apasionante relevo en el que fue superado por Kriss Akabusi).
Desde 1993 quedó eclipsado en el plano individual por Michael Johnson pero siguió compitiendo con tenacidad. Si en el plano individual no volvió a subir a los grandes podios (semifinalista en Stuttgart-93, 7º en Atenas-97, 5º en Sevilla-99, 7º en los JJ.OO. de 2000 y 4º en Edmonton-2001), se convirtió en un hombre clave del relevo USA con el que logró, además del RM en 1998, los títulos mundiales de 1997, 1999 y 2001 y el olímpico en Sydney-2000 (la única vez que logró clasificarse, ya con 32 años, para los JJ.OO.). Su plusmarca "legal" es de 44.27 (1989), aunque la mejoró en 1997 (44.23) y 1999 (44.21), y fue cronometrado en 43.1 como segundo relevista del equipo campeón del mundo en 1997.

La confesión y la devolución de las medallas.
La confesión de Pettigrew, quien nunca dio positivo en una prueba de control, ocurrió en 2008 durante el juicio a su entrenador Trevor Graham -el mentor de Marion Jones y Tim Montgomery-, quien estaba acusado de mentir a las autoridades federales en la investigación sobre dopaje de los laboratorios BALCO. "Me dopé y ahora debo asumir las consecuencias", afirmó en su declaración ante el juez a quien precisó que Graham le indujo a inyectarse eritropoietina (EPO) y la hormona de crecimiento humano en 1997. "Cuando empecé a doparme fui capaz de correr con regularidad los 400 en 44 segundos. Conseguía tiempos increíbles y me recuperaba más rápidamente", añadió en aquella ocasión.
Tras reconocer el uso de sustancias de dopaje, Pettigrew perdió también las medallas de 4x400 de los JJ.OO. de 2000 y de los Mundiales de 1997, 1999 y 2001. Sólo conservó las de oro en 400 metros y de plata en 4x400 en Tokio 1991, ambas conseguidas antes de recibir sustancias prohibidas, y sus tres títulos USA anteriores a 1997.
Las causas de la muerte del atleta son aún confusas, ya que se produjo cuando se dirigía a su casa desde la Universidad de Carolina del Norte, donde trabajaba como entrenador. Dos amigos, alertados por su mujer Cassandra, hallaron su vehículo en un puente de una carretera local la madrugada del pasado miércoles 11 de agosto. En el asiento trasero y sin señales de violencia yacía el cuerpo del deportista. "Parecía estar dormido, pero no reaccionó", declaró Gary Blankenship, sheriff del condado de Chatham. El policía explicó que aún es pronto para determinar si se trata de un suicidio o un hecho accidental. Las pruebas toxicológicas, que se harán públicas en cuatro semanas, podrán dar pistas sobre las causas de su muerte (los años de consumo de sustancias para aumentar su rendimiento o a una sobredosis de algún medicamento).
=============================================================
Para acabar, me permito transcribir el obiutario que publica hoy La Vanguardia y que firma Sergio Heredia ya que refleja, pese a alguna imprecisión final, en buena medida lo que algunos pensamos:
=============================================================
 Títulos entre brumas
Antonio Pettigrew (1967-2010) 
Atleta, campeón mundial de 400 m y sancionado por dopaje

El caso alimentará leyendas: se trata de la muerte de un atleta sensacional, y también de alguien cuya carrera se había visto intoxicada por una confesión tardía. En el 2008, ya retirado, Antonio Pettigrew admitió que había tomado EPO. Hay mucho colorido tras esta historia, mucho material para los corrillos atléticos. Pettigrew no fue un atleta cualquiera, sino un campeón mundial de los 400 metros, algo que logró en 1991, en Tokio, poco antes de que apareciera el gran Michael Johnson, el mejor especialista de todos los tiempos.
Los más curiosos deberán esperar cuatro semanas, el tiempo de los resultados de una autopsia, antes de averiguar las causas del fallecimiento de Pettigrew. Todo ocurrió el otro martes, cuando contaba 42 años. Por ahora, sólo se sabe que el cuerpo había aparecido en el asiento trasero de su coche, en la ruta que va desde su despacho en la universidad de Carolina del Norte hasta su casa, a las afueras de Raleigh. En los primeros análisis, la policía ha desvelado la presencia de somníferos. En algunas fuentes, se cita la posibilidad de un suicidio. Pettigrew deja una esposa y un hijo.
Los amantes del atletismo recordarán sus andanzas durante los años noventa: el tobillo fino y el instinto competitivo. Pettigrew no fue un corredor decisivo pero sí un tipo importante. No dejó marcas de relumbrón, aunque registró algunas hazañas. ganó aquel Mundial de 1991 en los tiempos en que flirteaba con la barrera de los 44s en la prueba de la vuelta a la pista, cuando llegó a firmar 44.27.
la historia acabaría deparándole un papel secundario, lastrado por un sinfín de circunstancias: la proliferación de grandes cuatrocentistas estadounidenses (de allí son los nueve hombres que han bajado de 44 segundos), liderados por un icono como Michael Johnson, y el epílogo de su carrera, aquella confesión que le entronca con el caso Balco, quizás el mayor escándalo de dopaje de la historia del deporte norteamericano. El día de la confesión el prestigio de Pettigrew se fue al garete.
Quienes le defienden atribuirán el caso a las malas compañías. Entre 1997 y 2001, en la fase terminal de su carrera deportiva, Pettigrew frecuentaba el grupo de Trevor Graham, el mismo que había dirigido la carrera de Marion Jones y Tim Montgomery. Hoy, muchos de estos personajes forman parte de un oscuro pasado.: tanto Jones como Montgomery han pasado un tiempo entre rejas, fagocitados por la justicia y la vergüenza.
De puertas afuera, no ha sido así en el caso de Pettigrew: este hombre nunca dio positivo. Nunca, ni durante sus grandes tiempos de 1991, ni en los mundiales sucesivos, cuando llegó a recoger tres oros en los relevos 4x400m, en equipos liderados por Michael Johnson, Jerome Young y los gemelos Harrison. Ha perdido todos esos títulos: su confesión iba a poner en un brete a la IAAF, que  decidiría retirarle los oros e incluso el título olímpico que había logrado en Sydney, en el 2000.

12 de agosto de 2010

Las tribulaciones de un suizo en la corte de Samaranch: impresiones de BCN-2010 (y 9)

Domingo 1 de agosto (sexta jornada)
 
¡Viva el Hispano-Suiza!
La relación de Suiza con Barcelona es larga y provechosa. No voy a insistir en que fue un sportman judío suizo, Hans-Max Gamper (alias Joan), el fundador y primer presidente del F.C. Barcelona. Otro suizo, el ingeniero ginebrino Marc Birkigt fue uno de los artífices de la prestigiosa marca de automóviles Hispano-Suiza, fundada en Barcelona en 1904. Aunque Orson Welles dijo en "El tercer hombre" que los suizos sólo hemos inventado el reloj de cuco en 400 años (lo cual es erróneo ya que esa cursilada es un invento bávaro), además de las navajas suizas, del queso que patrocinaba estos Europeos y de la Fondue, los suizos han hecho aportes esenciales para la humanidad como el chocolate suizo, la leche condensada y el café con leche (sí ¿qué pasa? es un invento suizo). Otros, como las cuentas numeradas en bancos suizos , son más discutibles. Por cierto eso que los madrileños llaman suizos o bollos suizos, son desconocidos en mi país (deben su nombre a que se elaboraban en el Café Suizo de Madrid). ¿Y a qué viene todo este prolegómeno suizo? Pues, obviamente, a la aplastante victoria que obtuvo el suizo Viktor Röthlin en una maravillosa mañana de domingo (para los sufridos atletas menos buena) en la que Barcelona se echó a la calle para animar a los maratonianos consiguiendo uno de los mejores ambientes que yo recuerdo de una maratón en España.
¡Grande, grande Pablo!
No voy a repetir aquí los elogios hacia ese carismático y tenaz Chema Martínez, que descolgó su primera gran medalla en maratón pero la tercera europea de su palmarés. Quiero citar dos grandes nombres que no tuvieron su día, el olimpionico italiano (y bi-campeón europeo) Stefano Baldini y el barcelonés Pepe Ríos, los únicos con Röthlin en haber bajado de 2:08.00. Los dos estuvieron entre los 19 abandonos del día. Muchos hombres sufrieron y 45 de ellos acabaron, entre ellos cuatro de los séis españoles. Y, de entre ellos, quiero destacar al extremeño Pablo Villalobos, un atleta cuyo acercamiento al atletismo, su humildad y capacidad de superación y su personalidad bien merecían esta recompensa. Nos apostamos en el passeig de Gràcia, frente a la casa Batlló de Gaudí (y la no menos impresionante casa Amatller de Puig i Cadafalch) y allí, visto que organizar una claque para Röthlin iba a ser problemático, convencimos a cuatro señoras y varios caballeros para que se unieran a la "peña Villalobos" y disfrutamos animando y viendo la remontada del de Almendralejo (que partía con la penúltima marca de los españoles con unos modestos 2:13:33, lejos de las marcas de élite mundial de Chema o Pepe Ríos o de élite europea de Rafa Iglesias).
Cuando pasó por cuarta vez, disolvimos la peña (tras convencer a un par de señoras para que fueran al estadio por la tarde) y buscamos un sitio para ver el final con la suerte de que, junto a la casa Batlló, vimos la Maison de la France con motivo del Europeo. Hablar francés y un carnet de estadístico nos franqueó las puertas del local, en el que pudimos ver el final de la carrera en pantallón de plasma, con agua Vittel gratis y ojeando L´Equipe. Y, para redondear la mañana, un vermuth en la Rambla de Catalunya.
Después ví la polémica de Pablo con la bandera extremeña (la que habrían montado algunos estrechos de mente si llega a ser la vasca o la catalana) y su personalidad ya que, pese a los honores y el cansancio, no olvidó reivindicar al equipo femenino, ignorado por el presidente-seleccionador-pitoniso. Y es que, sin profundizar en el tema, muchos no entendemos por qué no se trajo un equipo completo en una prueba tan sacrificada (y aleatoria al tiempo) como ésta cuando, vistas las marcas de Alexandra Aguilar y Beatriz Ros, una tercera mujer sobre 2:45:15 (en torno a la plaza 27ª) habría dado a España el bronce por equipos. Y hay un par, pienso en la aragonesa Mª José Pueyo y en la madrileña Tamara Sanfabio, capacitadas para ello).
La passe de trois pour Lemaître!
Francia, pese a haber tenido que hacer algún cambio por las lesiones (en la foto los campeones aluden a lesionados y reservas), se lleva el relevo 4x100. Los franceses han asegurado en exceso los cambios y eso ha obligado a un esfuerzo supremo a Martial Mbandjock para doblegar a los italianos (por cierto recalificados, tras haber sido excluidos ayer). Sin embrago el héroe del estadio (y de todo un país) es Christophe Lemaître que, aunque parezca raro, es el primer atleta en llevarse el triplete 100-200-4x100 en los Europeos. Efectivamente, repasando el "libro gordo", vemos que ninguno de los hombres que habían precedido al joven galo en el doblete individual, los holandeses Berger (1934) y Osendarp (1938), el alemán Fütterer (1954), el soviético Borzov (1971), el italiano Mennea (1978) y el portugués Obikwelu, había logrado imponerse en el relevo. Por un momento pienso en cómo habría disfrutado Montjuic nuestro amigo José Guilloto pero seguro que este entrañable francés de Cádiz habrá encontrado algún rato para gozar de los triunfos Bleus desde su tierra natal.
Tres medallas españolas y alguna sorpresa.
Para acercarse al pronóstico del presidente-seleccionador, los atletas españoles en liza hubiesen tenido que hacer el pleno, y aún así... En disco Pestano está bien pero acaba sexto, Ruth cae en altura un poco antes de lo previsto (nuestra "favorita" Emma Green se sorprende a ella misma y acaba segunda pulverizando su PB) y Eusebio Cáceres se resiente de su lesión en longitud. Magníficas las chicas del relevo corto que baten el récord de España y voluntariosa Judith Pla, 12ª en los 5.000.
La primera alegría llega con la inteligente carrera de José Luis Blanco que, consciente de que los dos franceses son inalcanzables, juega sus bazas con acierto para colgarse el bronce ante su público (y luego da la vuelta de honor con la bandera del Barça). Y, poco después, llega la apoteósis con el oro de Nuria Fernández y el bronce de Natalia Rodríguez en los 1.500m, un resultado que sorprende a los propios expertos españoles que confíaban más en el talento de Natalia. El estadio aplaude a rabiar aunque, como en el caso de Reyes hace un par de días, flota cierta decepción entre algunos seguidores de Natalia que, por su carácter de atleta catalana, son numerosos en las gradas. Tras repasar la edad de los medallistas españoles, veo que casi todas han sido ganadas por atletas cercanos o de más de 30 años (la prensa dirá que 32,7 de media, 33,5 las mujeres) mientras Francia y Gran Bretaña han cimentado sus éxitos sobre una generación mucho más joven (25 y 27 años de media). Es un tema que traerá cola.

Sobre banderas y otros bandos. 
En varios foros sobre atletismo he leído estos días desaforadas censuras a José Luis Blanco por dar la vuelta de honor con la bandera del FCB (él además alimentó la polémica declarando que lo había hecho conscientemente para evitar los matices políticos que habría supuesto llevar la catalana o, siendo catalán, sólo la española, olvidando que la rivalidad futbolística puede superar a la política). También algunos critican a Villalobos por haber entrado en meta con la enseña extremeña, aunque lo "indultan" porque después cogió también la rojigualda. Casi nadie censura que Marta Domínguez diese la vuelta con una rojigualda con toro (al día siguiente de que el parlamento democrático de Cataluña hubiese acordado la prohibición de las corridas) y a la mayoría les pasó inadvertida la vuelta del sevillano Olmedo con la bandera de Castilla-León o la de Mo Farah con la del estado no reconocido de Somalilandia.
Meterse en estos temas casi siempre produce rasguños pero, abandonando la tradicional neutralidad suiza, yo voy a dar mi opinión. El atletismo es un deporte individual en el que muchos atletas obtienen medallas por su talento y esfuerzo pero gracias al concurso de técnicos y entrenadores de otros países o a la acogida y las becas que les otorgan universidades y clubs de países más ricos. Muchos atletas cambian de país por su conveniencia económica (se nacionalizan en países más ricos) o deportiva (corren por los países de sus padres para eludir el alto nivel de sus países). Coubertin era contrario a las enseñas nacionales pero no encontró otra fórmula para organizar el olimpismo que a través de comités nacionales. El tema nacionalista era muy controvertido a principios del siglo XX: Teddy Flack, campeón olímpico de 800 y 1.500m en 1896, causó el escándalo de sus camaradas ingleses cuando pidió ser inscrito como australiano (Australia no fue autónoma hasta 1901 y casi totalmente independiente hasta 1942). Una docena de atletas irlandeses fueron campeones olímpicos como canadienses (Kerr), sudafricanos (McArthur), estadounidenses (Flanagan, Sheridan) o británicos (Kiely, Ahearne) ya que Irlanda no alcanzo un estatus de independencia hasta 1921. Los atletas finlandeses participaron desde los Juegos intermedios de 1906 pese a que su país no sería independiente del Imperio ruso hasta la revolución bolchevique de 1917. Hasta los Juegos nazis de 1936 la parafernalia de banderas fue escasa en los estadios. También tras la segunda guerra mundial, más allá de pequeñas banderitas de papel en manos de grupos de aficionados. Es raro ver a casi ningún vencedor olímpico envuelto en telas de colores antes de los Juegos de 1984. La América reaganiana se revolvía contra un pasado crítico (guerra del Vietnam, apoyo de la CIA a regímenes dictatoriales) con enormes dosis de simbología "star and stripes" (unos Juegos en los que se desbordaba el fanatismo por unos colores y se despreciaba o ignoraba las pruebas sin americanos). Otros atletas han aprovechado timidamente ese "bandereo" para otras reivindicaciones: los atletas que sacaron la cuatribarrada en Barcelona-92, Cathy Freeman con la bandera de los aborigenes australianos, Roberta Brunet con su cinta reivindicativa del valle de Aosta, ,...  (sin olvidar la enérgica reivindicación de Smith y Carlos en México-68, a los que siguieron los saltadores de longitud y los cuatrocentistas). Desde entonces la cosa ha ido en aumento y con la independencia de las repúblicas de la antigua URSS y la antigua Yugoslavia y el "futbolerismo" que ha invadido la información deportiva está alcanzando un paroxismo delirante. Además, otra observación: la vuelta de honor debería estar reservada a aquellos atletas que logran una prestación excepcional y, salvo excepciones, sólo al vencedor o vencedora.
¿Mi conclusión? Admiro a los atletas de todos los países (aunque siento siempre un cariño especial por los que conozco), no creo que deban examinarse de patriotismo tras ganar una medalla (¿qué pensaran los gambiano-noruegos, los etiope-azeríes, los keniano-qataríes, los cubano-italianos o las nigeriano-españolas cuando ganan?) y creo que la izada de banderas y el himno del país de cada vencedor ya es suficiente tributo a la contribución de los estados. No creo que mi patria sea mejor que otras por el mero (pero importante para mí) hecho de que yo haya nacido en ella y creo que los mayores crímenes y guerras de la historia se han perpretado enarbolando banderas.
 
¿Cuánto valen unos Europeos?
Al salir del estadio tras el emocionante 4x400 (y la pobre ceremonia de clausura) algunos amigos discutimos sobre el nivel del atletismo europeo ¿cuántos campeones de B10 habrían podido ser campeones mundiales u olímpicos? Obviamente, Europa conserva la hegemonía mundial en la marcha y en los lanzamientos y saltos verticales, tanto en categoría masculina como femenina. Pero seguramente ninguno de los campeones masculinos en carreras sería hoy por hoy campeón universal, teniendo dificultades la mayoría para ser incluso finalistas. Los franceses del steeple, algún maratoniano y algún millero parecen, junto con los relevos de algunos países, los únicos que podrían aspirar a algún podio. De las chicas, ni siquiera las rusas del 400, Savinova en 800, Antyukh en 400 vallas y Zarudneva y Marta en steeple son líderes mundiales de 2010, aunque todas ellas tendrían posibilidades. Pero eso no significa que el atletismo europeo sea de segunda división y que nada sea imposible. Lemaître o los Borlée (y Wariner) han demostrado que los blancos también pueden correr muy rápido, Mekhissi ya avisó en Pekín de que los keniatas no son invencibles en obstáculos y Borzakowski o Baala han sido capaces de rivalizar con los mejores atletas del Rift Valley en el medio fondo (y tal vez la pregunta sea ¿qué es ser europeo?). Otra cosa es que las estructuras deportivas escolares y universitarias y el modo de vida europeo no propicie que los jóvenes conozcan y practiquen nuestro deporte y que, posteriormente, hagan los esfuerzos que demanda para alcanzar un nivel de recompensa mediática y material que nunca estará al nivel del de los Nadal, Gasol, Iniesta, Lorenzo o Alonso. El atletismo es el deporte más universal que existe y al que pueden acceder talentos individuales de cualquier rincón del globo.

11 de agosto de 2010

Las tribulaciones de un suizo en la corte de Samaranch: impresiones de Barcelona-2010 (8)

Sábado 31 de julio (quinta jornada)
Lady Merlene. (que no Lilí).
¡Esto se acaba! Con el fin de semana la competición llega a su climax, etc, etc... pero se huele ya el final (esa mezcla de tristeza tras una semana con los amigos y ganas de recuperar tu hamaca preferida). Hoy toca maratón femenina (pero la hora no obliga a nuestros amigos de la canallesca a madrugar como en la marcha) y la típica última mañana en el estadio con eliminatorias de relevos, las chicas de la combinada luchando contra el cansancio y la indiferencia y la calificación del disco en la que Casañas y Pestano alcanzan sin problemas la final. La mejor heptathleta en la longitud es la alemana Oeser que con sus 6,68 se habría metido en la mejora de la final "de verdad".
En los relevos siempre hay equipos que "tropiezan" con los cambios. En el corto de chicas no acaba Alemania y queda fuera de la final Gran Bretaña mientras las españolas ¡se meten por puestos! En su serie ha corrido con el cuarteto esloveno la incomparable Merlene Ottey. La jamaicana (10 de mayo de 1960) tiene 50 años y 81 días y es -con diferencia- la atleta más veterana que ha tomado parte en los europeos. Entre las mujeres el record lo tenía la bielorrusa Ellina Zvereva que en Göteborg-2006 tiró el disco con casi 46 años (45 y 272 días) y la mujer más veterana en correr el relevo fue también en 2006 Irina Khabarova (40 años y 148 días), oro con el cuarteto ruso. Entre los hombres el "abuelo" de los europeos fue el marchador noruego Edgar Bruun que tomó parte en los 50km marcha de Berna-1954 con 49 años y 23 días. Merlene no ha podido remontar ninguna posición y ha acabado séptima en su única carrera en este certamen pero ha seguido escribiendo su larga historia, una historia llena de honores y decepciones (nunca pudo ser campeona olímpica). Su primera medalla internacional fue el bronce en 200m en los Pan-Americanos de 1979 y un año después repitió en los Juegos Olímpicos (tiene 3 platas y 6 bronces, el último con 40 años). En los mundiales suma 14 medallas al aire libre y 6 indoor, con tres oros de cada tipo ¡irrepetible!
Otro "ladrillo de oro".
Aprovechando la poca actividad en el estadio, y mientras sigo la maratón femenina por las pantallas (aunque con el sol no se ve demasiado), doy un vistazo al otro "ladrillo" estadístico con el que nos obsequian (porque 15€ por 1.522 páginas tan curradas es un regalo) los sebelotodo de la AEEA. Esta vez es la Lista Europea de Todos los Tiempos con ¡las 1.000 mejores marcas y los 500 primeros atletas! Además de los ya citados Capilla-Ascorbe-Tre-Villaseñor veo que aquí participan también el gran estadístico de la IAAF Carlos Fernández Canet, el vigués Antonio Cordero y nuestro buen amigo Joan Pelayo que, como era de esperar, se encarga de su amada pértiga. ¿De dónde sacan estos tíos el tiempo y el rigor para todo esto? Pienso lo difícil que es alcanzar mil marcas de valor en pruebas de incorporación reciente como la pértiga y los obstáculos femeninos, por no hablar de la faena de recopilar las series de los concursos y las marcas de las combinadas y de verificar las de marcha. Sólo puedo deciros, ¡buscad y comprad! (ya que es inútil comparar porque no hay con qué).
Hoy tenemos almuerzo-concláve "olímpico" convocados por el barón Ferdinand de Tarragone así que compartimos una agradable sobremesa con algunos amigos pero breve, ya que Frank Nuvolari regresa con celeridad a su localidad en el estadio, que no se pierde ni el grupo A de la jabalina del heptathlón que empieza a las 16:15.

La reina ausente.
Conforme avanza el campeonato, las sesiones de tarde se ven cada vez más interrumpidas por las ceremonias de imposición de medallas (esta tarde hasta once). En mi opinión son tediosas y un ejercicio de desvergüenza pública en el que políticos, patrocinadores y directivos se exhiben como si hubieran puesto el dinero (y las deudas que dejan) de su bolsillo y no del nuestro. Son como esas placas de "Este edificio se inauguró siendo presidente... y siendo alcalde... y siendo dierector...." en las que siempre falta "...y pagado por los ciudadanos de esta comunidad". Viendo la de la pértiga femenina pienso en la ausente Yelena Isinbáyeva, la "zarina" de esta especialidad y una de las grandes estrellas ausentes. Su año sabático es una mala noticia deportiva pero también para el show, ya que el atletismo actual no va sobrado de estrellas con ese carisma y esa repercusión mediática.
Si repasamos los días ya transcurridos sólo el joven Lemaître parece destinado a ese estrellato (me imagino que en la France debe haber sido la locura) pero no es aún un primer espada mundial. Su compañero Lavillénie, que hoy se lleva la pértiga, ya lo es pero no parece tener ese carisma de Star. En esa categoría de super-estrellas sólo entrarían la croata Blanca Vlasic y el que es, con el palmarés en la mano, el mejor atleta que ha pasado por Barcelona, Andreas Thorkildsen que hoy se lleva la jabalina pese a la insolencia del joven alemán De Zordo. Y es que el noruego, doble campeón olímpico y, desde hoy, europeo, es además el campeón mundial por lo que es titular de los tres eventos de la triple corona ¡uno de los grandes! Otra estrella que ha estado en este campeonato es Carolina Kluft pero parece evidente que ha decidido alejarse de los focos ¿volverá Isinbayeva?

Emigrantes y mercenarios.
La carrera de 5.000m confirma los malos presagios sobre Sergio Sánchez (tras lo visto en el Nacional), la desconcertante forma de correr de Bezabeh y el saber estar de Jesús España. Que un hombre de menos de 13:00.0 se quede asfixiado tras un par de acelerones en una carrera a 2:50.0 el kilómetro, da que pensar. Gana Mo Farah y confirma que es otra de las estrellas de B10 mientras España se lleva la plata y el etíope de Azerbayan Ibrahimov el bronce (es cuarto el veterano Lebid, 35 años). Bezabeh acaba séptimo y Sánchez hace rato que está en los vestuarios. Oigo en la grada comparaciones sobre la rentabilidad de los atletas africanos fichados a golpe de talonario. No es el caso del campeón Mohamed Farah, que llegó a Londres con 10 años y al que el atletismo le sirvió para integrarse en la sociedad (aunque su sueño era jugar en el Arsenal).
Como él, muchos atletas de origen caribeño o africano son inmigrantes o hijos de inmigrantes (el obstaculista Mustafá Mohamed, también somalí, llegó a Suecia con 11 años). Bien diferente es la trayectoria de las turco-etíopes, de los abisinio-azeríes o de las keniano-neerlandesas, atletas que adquieren la nacionalidad de otro país por motivos económicos (¿se acuerdan de "Juanito" Mühlegg?). Pienso en las nigerianas Glory y la proscrita Onya, en la larga lista de brothers desde Niurka y Aliuska hasta los actuales Joan Lino y Frank, en las colombianas Norfalia y Digna Luz y el ecuatoriano Jackson, en el ucraniano Igor o en los magrebíes como Ayad. ¿Acaso intentar mejorar su vida es un hecho censurable?

Objetivos correctos o no.
La opinión de Bezabeh no podemos saberla ya que no habla español. Por suerte para los devoradores de declaraciones tenemos a Sergio, un gran atleta en la pista pero un tipo al que le gusta la polémica (recuerdo sus declaraciones al regreso del Europeo de cross, las que hizo tras el sprint con Castillejo en Avilés o las previas al Europeo sobre "tácticas de equipo"):
"Creo que me equivoqué acudiendo al Europeo porque ya tenía ganada sobradamente la temporada después de la campaña invernal y de haber estado a tope desde noviembre, por eso el cuerpo quizá dijo basta, como ocurrió con otros atletas que también habían destacado en esa época como Bezabeth o Castillejo", afirmó a Efe. Tras una primera lectura, me vino a la mente la expresión que mi vecino Manolo usa ante casi todo, "¡pá cagarse!". Y, desde luego, si uno piensa en lo que es el deporte, la historia, el palmarés,etc... es "¡pá cagarse!" pero, si uno se acerca a esto como una profesión para ganarse la vida (y me vienen a la memoria muchos atletas que sacrificaron su palmarés a la faceta económica) pues, quizás Sergio tiene parte de razón.
En otro foro leo una reflexión de Jon Karla Lizeaga, el entrenador de Naroa, sobre el estancamiento que produce no competir a alto nivel y en el extranjero:
"Las atletas con las que nos tuteábamos en 2004 pero que se vieron obligadas a ganarse su sustento cada semana en diferentes reuniones, fueron mejorando sus prestaciones y tenían mayor capacidad de resolver problemas competitivos (presión, lluvia, viento). Mientras que nosotros, sin darnos cuenta, nos fuimos estancando. La pena es que te das cuenta “a toro pasado” y cuando quieres reaccionar ya no te abren las puertas de las grandes reuniones. En 2007 competimos en la Golden de Roma, Naroa salta 4,50m y queda 8ª, tuvo suerte que por un nulo no quedó 9ª, de lo contrario se queda sin cobrar (500 euros por ser 8ª ), a la semana siguiente hizo una exhibición en España con un fijo de 2.000 y pico euros (ganó con 4,25 y recibió todos los honores). A esto me refiero cuando hablo de caer en lo fácil. ¿Qué es mejor, ganar 2.000 euracos de manera fácil o andar todo el día de aeropuerto en aeropuerto, peleando cada competición a muerte para poder ganar algo de dinero?. A día de hoy creo que nos equivocamos, hicimos mal y perdimos un gran oportunidad. Una oportunidad dura, exigente y difícil, pero no supimos elegir la mejor opción".
Se puede decir más alto pero... De las de Sergio me choca que no te motive un Europeo en tu propio país pero, si has renunciado a luchar con los mejores, no tanto. Otro tema es a qué estás obligado si hay becas y dinero público en tu preparación (otra cosa es que seas 100% profesional autónomo).

9 de agosto de 2010

Las tribulaciones de un suizo en la corte de Samaranch: impresiones de Barcelona-2010 (7)

Viernes 30 de julio (cuarta jornada)
 
Ayer no hubo medallas y muchos me preguntaron por Paquillo.
Hoy se acaba la Marcha en el lejano circuito de la Ciudadela y los esforzados fondistas deben dar 50 vueltas a un trazado de un kilómetro, es decir 100 giros cerrados sobre la misma pierna. Barbaridades como ésta retratan a algunos ¿responsables?, siempre pensando en la parte deportiva ¿o no? La marcha no dará ninguna medalla a la delegación española, algo que no ocurría desde 1978: Llopart (1978), Marín (1982. 2), Prieto y Mª Cruz Díaz (1986), Plaza (1990), Massana (1994), Molina (2002), Gª Bragado (2002 y 2006) y, desde luego, Paquillo Fernández (1998, 2002 y 2006).
Mi comentario de hoy no es sobre el calor y la humedad (11 abandonos de 27 inscritos), la machada -con caída incluida- del francés Yohann Diniz o la gran prestación del incombustible García Bragado, 5º a sus 40 años (con RM +40 como me hace saber mi amigo Josef M. Schmidt). Mi reflexión la provoca un breve artículo, mordaz y lleno de ironía, sobre el "affaire Paquillo" de Valentí Massana en el diario Sport del pasado 28 de julio  titulado "¿Una oportunidad perdida?". El de Viladecans, escribía cosas como ésta:
"Ayer no hubo medallas y muchos me preguntaron por Paquillo."
Tras hacer una breve recapitulación del caso para los lectores, seguía así: "Hace apenas un mes, (...) la RFEA rebajó a la mitad la pena de dos años impuesta al marchador de Guadix. El motivo de esta compasiva reducción de condena, que la IAAF debe ratificar, es bien simple: como buen chico que es (...) ha decidido colaborar con la administración de Justicia en la lucha contra el dopaje..."
Justifica con ironía que no se puede saber en qué consiste esa colaboración por el secreto sumarial y comenta: "...Es de suponer, que en un futuro no muy lejano, se conocerá el jugoso fruto de su colaboración, y que, a los que ahora les da por indignarse por dicha decisión se alegrarán de que, gracias a eso, hayan pillado a un montón de falsificadores de récords. No sería honesto precipitarse en los juicios, no de momento. Ni (...) suponer (...) que en este caso la federación ha aplicado un doble rasero: por un lado querer dar la imagen de luchador infatigable contra el doping y, por otro lado, rebajar la pena al susodicho no sea que se pierda los eventos deportivos de los últimos años..."
Explica la "regla de Osaka" (un año de sanción inhabilita para los Juegos) para concluir: "De ser así (...) será una oportunidad perdida para decir bien alto que la lucha contra el dopaje va en serio. Y el mensaje que llegaría a más de un espabilado sería muy peligroso: total, si te pillan, un año pasa rápido y santa rita, rita, lo que has ganado ya nadie te lo quita".
Como decía hace unos meses un famoso entrenador (de fútbol) nibelungo "No hace falta decir nada más".

Velocidad blanca.
¡Qué final de los 200m! Tras una salida mediana (pero no mala: 0.187) y una curva floja (pese a que se supone que es un especialista de 200) Christophe Lemaître sale a la recta quinto, a casi dos metros de la "eterna promesa" británica Christian Malcolm (a sus 31 años, el galés nunca ha ganado un gran título pese a haber sido en 1998 campeón mundial júnior de 100 y 200... en Annecy, la patria de Lemaître). Pese a una aceleración constante del galo parece que Malcolm resiste cuando, en los diez metros finales, el ya campeón de 100 pega dos zapatazos increíbles y lanza su pecho para superar al británico por 1/100 (20.37). Sus victorias unidas a las de Sailer (100) y el trío ruso (400) en mujeres y a la que obtendrá dos horas después Kevin Borlée en los 400 arrojan una hegemonía de los atletas blancos en la velocidad europea, un monopolio que sólo romperá de forma inesperada la extrovertida Myriam Soumaré en los 200 femeninos de mañana.

La caída de los dioses.
La actuación española, como siempre extensa en número, ofreció imágenes de todos los colores. Entre las más grises las que transmitieron tres campeones como Manolo Martínez, Joan Lino Martínez y Jackson Quiñónez. Para mi, lo más triste de la actuación del "gran capitán" de la selección española -en su cuarta participación- no fue la marca (le peor de todos los participantes) sino su actitud. Situada la calificación delante de la grada que ocupaban en sesión matinal los niños de las colonias a los que se unieron bastantes aficionados que coreaban su nombre, me dio la impresión de que tiraba por compromiso y no transmitió ni garra ni deseo de conectar con el público. Deseo a este Goliat, un atleta al que tanto debe el atletismo español, mucha suerte en su nueva carrera.
Ver a Lino Martínez, un medallista olímpico, saltando 7,63 también produce un poco de pena, pero la actitud de Jackson Quiñónez me indigna. Aún suponiendo que tuviera razón y que Ladji Doucouré le hubiese molestado (el antiguo campeón mundial alegó lo contrario), su actitud final desentendiéndose de la carrera y la bronca que montó durante largo rato después de la carrera no son admisibles en un recinto deportivo. Dado que con sus marcas de este año su paso a la final era casi imposible, la pataleta de Quiñónez sonó a "teatro, y del bueno" que diría un ex-coach del Chelsea. En cualquier caso me parece censurable, tanto su actitud agonística (abandonar la competición), como personal (casi le pego, bla, bla), que dicen muy poco de lo que debe ser un deportista.

Pequeño gran hombre (o el increíble Eusebio).
El resto de la actuación de la "roja" fue, con matices, aceptable: Ana Torrijos en las vallas hizo PB, Rafael Baraza cayó en la jabalina, Borja Vivas se metió con apuros en la final de Peso, los veteranos Blanco y Eliseo Martín también pasaron a la final de obstáculos y Mullera quedó fuera pero dando la cara. Berta Castells (martillo) y Mayte Martínez (800) estuvieron correctas en sus finales y Natalia y Núria dieron una excelente impresión en las semis de 1.500, la misma que había dado Ruth en la calificación de Altura. Barbara Hernando, pese a acabar última, hizo una meritoria primera jornada para su nivel ya que mejoró tres PB e igualó otra de la temporada. Luis Felipe Méliz se clasificó para la final de Longitud en su segundo intento (8,06). Y fue en esa prueba en la que se produjo, para mi, la mejor prestación española de este Europeo.
Eusebio Cáceres no necesita presentación aunque aún no ha cumplido 19 años. El de Onil, pese a esa silueta poco aparente (1,76m/70kg), es un portento de clase y de saber estar en la competición. Venía de ser subcampeón mundial júnior unos días antes en Canadá y, al parecer, algo tocado. Fuera de la final con 7,90m, en su último salto aterrizó a 8,27 (+1,7), 3cm más lejos que el récord europeo júnior del ucraniano Vladimir Ochkan (1987) y tercera marca mundial a 7cm del RM de la categoría del mítico Randy Williams en Munich-72. ¡Grande, muy grande Eusebio!
Primeras medallas pero poca euforia.
Hoy, en la cuarta tarde, se suman las primeras medallas al activo de la selección anfitriona. Pese a ello, percibo cierto halo de íntima decepción en el público y en algunos de mis amigos españoles. Marta, que había declarado no haberse encontrado a gusto en serie, corre siempre al rebufo de Yuliya Zarudneva. La rusa de 24 años da la cara desde la primera vuelta y marca un ritmo que sólo la palentina puede seguir, pero sin darle ni un relevo. Al paso de cada valla y cada ría la larguirucha Yuliya fuerza y Marta debe recuperar unos metros. Un último kilómetro en menos de 3:05.0 y una vuelta final sostenida dejan a la Marta Domínguez de 2010 sin capacidad para desbordar a Zarudneva en la recta final. Pese a la decepción de parte del público, la propia Marta declarará -tras la vuelta con la bandera española con toro al día siguiente de la supresión de las corridas en Cataluña-, que la rusa ha sido la justa vencedora, algo de lo que no cabe duda (¿que pensaría el respetable si la rusa hubiese ganado tras ir tres kilómetros a la chepa de una española sin dar ni un relevo?). Emocionados por la actuación de Marta (que suma su cuarta medalla europea) casi nos pasa desapercibido el excelente octavo puesto de Zulema Fuentes-Pila, que ha hecho una gran carrera. Nuestra amiga Abdullayeva no ha podido hoy suplir su desconocimiento de la técnica con su valor pedestre en una carrera a 9:17.0 y acaba sexta rebajando su RN hasta 9:34.75.
La final de 1.500m es emocionante aunque nadie se atreve a correr. El ídolo local Reyes Estévez (oro en 1998 y plata en 2002) conduce los primeros 800m (a 1:04.3 la vuelta) antes de que tomen la iniciativa los ingleses y aceleren el ritmo. En los 150 metros finales surge un inconmesurable Arturo Casado que logra al fin una clara victoria, sacando casi un segundo a sus rivales. El inesperado alemán Schlangen y el sevillano Manuel Olmedo dejan a Reyes sin podio ante la decepción del publico catalán. Sólo la intrusión de Carsten Schlangen, un veterano sajón de 29 años sin apenas palmarés (semifinalista en Pekín) ha impedido un sonado triplete español pero, aunque Reyes se va sin medalla (pero con un palmarés impresionante más allá de las polémicas), nos alegramos por Casado que lleva tanto tiempo en la brecha y por un Olmedo que ha completado con éxito su reconversión desde el 800.

8 de agosto de 2010

Las tribulaciones de un suizo en la corte de Samaranch: impresiones de Barcelona-2010 (6)

Jueves 29 de julio (Tercera Jornada).

Los hombres de hierro.
Hoy no hay pruebas lejos del estadio y reaparecen los periodistas en horario de desayuno "de personas". La jornada matinal ofrece esencialmente las pruebas del decathlón, en concreto 110 vallas, disco y pértiga. El estadio ofrece un aspecto desolador que sólo rompe una grada de la curva ocupada por centenares de niños. Deben ser de colonias urbanas municipales y cada grupo lleva camisetas de un color. Sus gritos dan ambiente y, visto como está el estadio, me pregunto si no debería ampliarse la iniciativa.
Observar a los sufridos decathlonianos me produce siempre melancolía. Esos hombres tan fuertes, con ese entrenamiento tan duro y técnico, que se juegan todo ese trabajo sobre dos días, ante la indiferencia de la mayoría, que ignora hasta sus nombres (salvo alguna estrella pero ahora no hay ninguna masculina y tal vez Jess Ennis entre las chicas, tras la pseudo-retirada de la fenomenal Carolina Kluft, que pasó desapercibida por B10 saltando longitud). Entre los veinte o treinta que se enteran de lo que pasa está mi amigo Erki Kolm pero nuestras parejas también nos mortifican explicándonos lo bien proporcionados que están estos esforzados hércules modernos. No es fácil saber cómo va la cosa y los marcadores electrónicos no ayudan demasiado (otro rato hablaremos de ellos). Eso sí, veo que el holandés Sintnikolaas y el polaco Drózdz, que ayer aparecían descalificados en la última prueba de la primera jornada, los 400m, han recuperado sus puntos y me alegro por ellos (aunque eso supone que Félix retrocede dos plazas y va penúltimo).

Corriendo (y saltando) bajo la lluvia.
La sesión de tarde presenta una novedad poco agradable para los atletas, llueve sobre Barcelona. Si el meteoro es molesto para espectadores y participantes en los 5.000m, los más perjudicados son los atletas que toman parte en la final del salto de altura. Los más viejos rememoramos la histórica final olímpica de Montreal en la que un chaval llamado Jacek Wszoła derrotó al entonces invencible Dwight Stones ante los abucheos del público contra el americano que había hecho unas desafortunadas declaraciones sobre los canadienses francófonos (la gente que no entiende las diferencias ha existido en todas las épocas).
Los tres españoles del 5.000m se clasifican sin apuros. En la prueba intervienen diez atletas de origen africano pero mi amigo François Ascorbique me comenta que la mayoría ya corren como europeos, sin iniciativa ni tirones, a la expectativa. Es cierto, y varios quedarán eliminados sin haber intentado nada. La lluvia cesa y la final de altura podrá disputarse sin demasiados problemas.
 
La France qui gagne et la France qui perd.
Francia, que está logrando una magnífica prestación en estos europeos (aún no imaginábamos cuánto) pierde hoy dos títulos a los que aspiraba, el de Triple masculino con Teddy Tamgho y los 100m de mujeres con Veronique Mang. Teddy paga su inexperiencia (21 años recién cumplidos) frente a un competidor tan rocoso como Philips Idowu (17,81) y acaba tercero (17,45) tras el sólido rumano Oprea, pero hay también en su pose algo de petulancia y un acercamiento erróno a la competición. Leo después en L´equipe sus excusas de mal perdedor (...una pequeña torcedura en el primer salto le desconcertó, bla, bla...) que no respaldan ni los periodistas franceses. Pone también que está en conflicto con su entrenador, que se entrena sólo, que se quiere ir a EE.UU.,... reconozco en esas declaraciones el rastro de la peor Perec, esa actitud "a lo Anelka" que choca con un equipo francés que ha presentado un bloque joven, audaz y con una moral bien trabajada. Espero equivocarme en mi percepción del joven triplista.
Los franceses se encuentran en cambio con el oro en el decathlón de un Romain Barras al que recordamos ganando hace cinco años la combinada de los Mediterráneos en Almería (sin olvidar que fue 5º en Pekín). Es el cuarto francés en lograr este título tras Ignace Heinrich (1950), Christian Plaziat (1990) y Alain Blondel (1994).

Llegan las alemanas.
Veronique Mang pierde el oro de los 100 por 1/100 ante la alemana Verena Sailer que nos evoca a sus ilustres antecesoras de la RDA (aunque la muchacha es bávara). La joven germana gana con marca personal de 11.10 (aunque en semis hizo 10.06 con +2,2) pero hay que recordar que Göhr y Krabbe bajaron de 11.0 en 1986 y 1990. El record de los campeonatos -y de Europa- lo estableció Christine Arron en 1998. La franco-caribeña ha cerrado la final de hoy a sus 36 años con 11.37. Alemania se posiciona hoy en el medallero gracias a la vuelta que le pegan sus jabalinistas a la final femenina. La checa Barbora Spotáková ha liderado el concurso desde su primer tiro (65,36) pero no mejora y, en la quinta ronda, primero la inesperada Linda Stahl (66,81 PB), y luego la veterana Obergföll (65,58) la dejan con un palmo de bronce y se llevan las dos primeras plazas. Como siempre, Mercedes Chilla ha competido bien y acaba 6ª.
 
Muchas sombras y algunas luces.
La actuación española ha tenido muchas actuaciones con poco brillo. Por la mañana Igor Bychkov (de 23 años... como Lavillénie) hace tres nulos sobre 5,30 (sin comentarios, aunque una vez escuché a un atleta que, tras hecer tres nulos, declaró a Esteban Gómez que estaba contento de su actuación). En series de vallas Quiñónez pasa por los pelos, Vivancos queda fuera y López corre en 14.15 (sí, la peor marca de todos los participantes). Orozco y Rodríguez renuncian a las series de 200 "para preparar los relevos" (supongo que correr en un Europeo es algo prescindible para su carrera). En la calificación del triple Patricia Sarrapio (dos nulos y 13,21) es la peor de las atletas con marca (hay dos que hacen tres nulos). Agustín Félix sigue su decathlón... en la última plaza.
La tarde es más favorable para la selección de Odriozola con las citadas calificaciones de Bezabeh, España y Sánchez y la buena prestación de Chilla. Para acabar, en las semis de 800, aunque cae Bustos, Marco y, sobre todo, un Kevin López sin complejos -como ya demostró en el nacional derrotando a Marco-, se meten en la final sin apuros. Leo en un periódico que debe su nombre a la afición de su madre... a las motos (por Kevin Schwantz y no por el actor que bailaba con lobos). Félix completa su combinada el 21º (último de los que acaban) a 991 puntos de Barras.