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20 de junio de 2011

El 4x400: francotiradores contra el imperio americano.

Una de las pruebas más emocionantes del atletismo, la que cierra las grandes competiciones, es el relevo 4x400 pero el dominio de EE.UU. es tan grande que sus derrotas al más alto nivel son casi anecdóticas. Aquí contamos algunos de esos momentos.
Los EE.UU. frente al Imperio británico.
La prueba debutó a nivel olímpico en 1912 con claro triunfo USA pero tras la guerra el nivel de los chicos del tío Sam era de los más bajos de su historia y sólo fueron cuartos en Amberes-20 tras los cuartetos británico, sudafricano y francés. Los británicos habrían revalidado seguramente su título en París-24 pero el campeón individual, el fundamentalista escocés Eric Liddell, no corrió la final al disputarse en domingo y los yanquis se impusieron con los insulares terceros. Una semana después, los británicos -con Liddell en la plaza de Renwick- doblegaron a los campeones olímpicos en un match Imperio británico-EE.UU. celebrado en Londres (sobre 4x440y, of course!).
Los americanos se impusieron en 1928 y 1932 (con sendos RM) pero pagaron su prepotencia (y cierto racismo) en Berlín-1936 ya que no alinearon a los negros Archie Williams y James Lu Valle (oro y bronce individuales) y su equipo de blancos fue vapuleado por los ingleses liderados por Godfrey Brown, el subcampeón olímpico.

Los increíbles jamaicanos.
Tras la segunda guerra mundial Jamaica contaba con la increíble generación de los Herb McKenley, Arthur Wint y George Rhoden. En Londres-48 Jamaica (con Leslie Laing como cuarto hombre), tras arrasar en los 400m (oro para Wint y plata para Hurricane Herb), perdió el oro cuando Wint se "rompió" durante la tercera posta dejando via libre a los EE.UU. Por fin en Helsinki-52 el mismo cuarteto logró el título pero los norteamericanos les plantaron cara hasta el final (3:03.9-3:04.0). Parece que la celebración aún continua en algunos locales de Kingston.
Tras la jubilación de los legendarios jamaicanos, sus sucesores apenas fueron finalistas en Melbourne pero tres años después -bajo las siglas de las Indias Occidentales Británicas (Jamaica, Trinidad y Barbados)- derrotaron a los estadounidenses a domicilio en la final de los Juegos Panamericanos de Chicago-59. Formaron el cuarteto los jamaicanos George Kerr y Mal Spence y los triniteños Basil Ince y Cliff Bertrand. Un año después en Roma las "Indias" sólo fueron bronce y el gran rival de los EE.UU. fue Alemania. A partir de entonces sólo tres títulos han escapado a los EE.UU.: el de 1972 por la descalificación de Vin Matthews y Wayne Collett tras su comportamiento en el podio individual (fue para Kenia), el de 1980 por el boicot USA a los Juegos de Moscú (fue para la URSS) y el de 2000 por la posterior descalificación por dopaje de Jerome Young (los estadísticos dan el título a Nigeria pero en la web del COI aparece desierto).
Derrotas mundiales.
En la Copa del Mundo inaugural (1977), el último relevista USA se lesionó y el triunfo fue para los anfitriones de la RFA. Los primeros mundiales de Helsinki-83 tuvieron un sabor especial tras dos JJ.OO. (1976 y 1980) con sendos boicots y los americanos pretendían poner en orden las jerarquías. En el relevo se enfrentaron a un potente cuarteto soviético, que era el titular olímpico (aunque no el europeo, que era la RFA). Los eslavos cambiaron en cabeza en las dos primeras postas y en la tercera Willie Smith se obstinó en pasar al soviético Chernetski en la curva. Fundido, tropezó y perdió el bastón. Pese a recuperarlo y reanudar la persecución, y a un último relevo de Edwin Moses, los chicos del tío Sam acabaron sextos a casi cinco segundos de los Markin y compañía. Parecía que pasaría lo mismo en la Copa del Mundo de Camberra-85 cuando los americanos acabaron fuera de la pista tras un accidentado último cambio pero Mike Franks volvió a la carrera y acabó ganando.
Campeones en el mundial de Roma-87 (pese a haber sido derrotados en la prueba individual), en 1991 volvieron a ser doblegados en un agónico final por los británicos. Tras un gran relevo incial de Roger Black, los americanos recuperaron el liderato y entregaron en cabeza a su último relevista, el campeón individual Antonio Pettigrew. Pero el vallista Kriss Akabusi no se rindió y batió a su rival en una llegada espectacular. El resto han sido victorias de cuartetos de EE.UU, aunque la de 2003 recayó en Francia tras la descalificación del ya citado Young.
En la Copa del mundo cedieron el triunfo en Barcelona-89 a las Américas (con dos cubanos, un jamaicano y un brasileiro), en La Habana-92 a los africanos (con atletas de cuatro países: Marruecos, Zambia, Kenia y Nigeria), en Londres-94 a los anfitriones británicos y en Madrid-2002 de nuevo a los americanos (con Félix Sánchez, Francique y los jamaicanos) en un final muy similar al del Mundial-91 ya que Pettigrew se vio doblegado en los metros finales por el jamaicano Michael Blackwood.
El desafío caribeño.
Sin embargo, pese al evidente dominio a nivel mundial de los cuartetos largos USA, hay una competición que se les viene escapando en las últimas décadas, los Juegos Panamericanos. Tras la citada victoria de los jamaicano-triniteños en 1959, los estadounidenses dominaron todas las ediciones hasta la de La Habana en 1991. Ante los ojos de Fidel los cubanos derrotaron a los "imperialistas" en un vibrante final. Cuatro años después en Mar del Plata los americanos no pudieron formar equipo y Cuba revalidó el oro. En 1999 en Winnipeg tomó el relevo de oro Jamaica, siendo los EE.UU. sólo terceros tras Brasil. En 2003 Jamaica repitió título batiendo a los de las barras y estrellas en santo Domingo. Finalmente en Río de Janeiro-2007, fue el cuarteto azul de Barbados -con Avard Moncur y Chris Brown- el que volvió a relegar a la plata a los estadounidenses

14 de agosto de 2010

Antonio Pettigrew ¿"in memoriam"?

Suelo escribir aquí perfiles de algunos atletas del pasado cuando fallecen. Me parece interesante recordar qué hicieron en el campo del deporte y rendirles un pequeño homenaje así como recordarlos para los más jóvenes. Sin embargo me cuesta hacerlo en el caso del recientemente fallecido cuatrocentista Antonio Pettigrew, un atleta que fue campeón del mundo individual y olímpico de relevos pero que -aunque nunca dio positivo- confesó haberse dopado y vio cómo se le retiraban algunas de sus medallas (que no todas).

Breve perfil del atleta.
Nació en Macon (Georgia) el 3 de noviembre de 1967 y estudio en el St. Augustine´s College. De envergadura mediana (1,83m/76 kg) fue uno de los cuatrocentistas más regulares de su país durante los 90´, aunque no logró meterse en el selecto grupo de los sub-44 (9 atletas de EE.UU. desde 1968). Pese a coincidir en un primer momento con los Butch Reynolds, Steve Lewis o Quincy Watts y, posteriormente, con los Michael Johnson, Jerome Young o los hermanos Harrison se labró un notable palmarés a lo largo de más una década al máximo nivel (1989-2002).
Cinco veces campeón de EE.UU. (la primera en 1989 y la última en 2001), falló en la Copa del Mundo de Barcelona-89 (5º) pero se resarció dos años después logrando el título mundial en Tokio-91 tras doblegar en una apasionante recta final al campeón europeo Roger Black (los británicos le devolvieron la moneda en la última posta de un apasionante relevo en el que fue superado por Kriss Akabusi).
Desde 1993 quedó eclipsado en el plano individual por Michael Johnson pero siguió compitiendo con tenacidad. Si en el plano individual no volvió a subir a los grandes podios (semifinalista en Stuttgart-93, 7º en Atenas-97, 5º en Sevilla-99, 7º en los JJ.OO. de 2000 y 4º en Edmonton-2001), se convirtió en un hombre clave del relevo USA con el que logró, además del RM en 1998, los títulos mundiales de 1997, 1999 y 2001 y el olímpico en Sydney-2000 (la única vez que logró clasificarse, ya con 32 años, para los JJ.OO.). Su plusmarca "legal" es de 44.27 (1989), aunque la mejoró en 1997 (44.23) y 1999 (44.21), y fue cronometrado en 43.1 como segundo relevista del equipo campeón del mundo en 1997.

La confesión y la devolución de las medallas.
La confesión de Pettigrew, quien nunca dio positivo en una prueba de control, ocurrió en 2008 durante el juicio a su entrenador Trevor Graham -el mentor de Marion Jones y Tim Montgomery-, quien estaba acusado de mentir a las autoridades federales en la investigación sobre dopaje de los laboratorios BALCO. "Me dopé y ahora debo asumir las consecuencias", afirmó en su declaración ante el juez a quien precisó que Graham le indujo a inyectarse eritropoietina (EPO) y la hormona de crecimiento humano en 1997. "Cuando empecé a doparme fui capaz de correr con regularidad los 400 en 44 segundos. Conseguía tiempos increíbles y me recuperaba más rápidamente", añadió en aquella ocasión.
Tras reconocer el uso de sustancias de dopaje, Pettigrew perdió también las medallas de 4x400 de los JJ.OO. de 2000 y de los Mundiales de 1997, 1999 y 2001. Sólo conservó las de oro en 400 metros y de plata en 4x400 en Tokio 1991, ambas conseguidas antes de recibir sustancias prohibidas, y sus tres títulos USA anteriores a 1997.
Las causas de la muerte del atleta son aún confusas, ya que se produjo cuando se dirigía a su casa desde la Universidad de Carolina del Norte, donde trabajaba como entrenador. Dos amigos, alertados por su mujer Cassandra, hallaron su vehículo en un puente de una carretera local la madrugada del pasado miércoles 11 de agosto. En el asiento trasero y sin señales de violencia yacía el cuerpo del deportista. "Parecía estar dormido, pero no reaccionó", declaró Gary Blankenship, sheriff del condado de Chatham. El policía explicó que aún es pronto para determinar si se trata de un suicidio o un hecho accidental. Las pruebas toxicológicas, que se harán públicas en cuatro semanas, podrán dar pistas sobre las causas de su muerte (los años de consumo de sustancias para aumentar su rendimiento o a una sobredosis de algún medicamento).
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Para acabar, me permito transcribir el obiutario que publica hoy La Vanguardia y que firma Sergio Heredia ya que refleja, pese a alguna imprecisión final, en buena medida lo que algunos pensamos:
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 Títulos entre brumas
Antonio Pettigrew (1967-2010) 
Atleta, campeón mundial de 400 m y sancionado por dopaje

El caso alimentará leyendas: se trata de la muerte de un atleta sensacional, y también de alguien cuya carrera se había visto intoxicada por una confesión tardía. En el 2008, ya retirado, Antonio Pettigrew admitió que había tomado EPO. Hay mucho colorido tras esta historia, mucho material para los corrillos atléticos. Pettigrew no fue un atleta cualquiera, sino un campeón mundial de los 400 metros, algo que logró en 1991, en Tokio, poco antes de que apareciera el gran Michael Johnson, el mejor especialista de todos los tiempos.
Los más curiosos deberán esperar cuatro semanas, el tiempo de los resultados de una autopsia, antes de averiguar las causas del fallecimiento de Pettigrew. Todo ocurrió el otro martes, cuando contaba 42 años. Por ahora, sólo se sabe que el cuerpo había aparecido en el asiento trasero de su coche, en la ruta que va desde su despacho en la universidad de Carolina del Norte hasta su casa, a las afueras de Raleigh. En los primeros análisis, la policía ha desvelado la presencia de somníferos. En algunas fuentes, se cita la posibilidad de un suicidio. Pettigrew deja una esposa y un hijo.
Los amantes del atletismo recordarán sus andanzas durante los años noventa: el tobillo fino y el instinto competitivo. Pettigrew no fue un corredor decisivo pero sí un tipo importante. No dejó marcas de relumbrón, aunque registró algunas hazañas. ganó aquel Mundial de 1991 en los tiempos en que flirteaba con la barrera de los 44s en la prueba de la vuelta a la pista, cuando llegó a firmar 44.27.
la historia acabaría deparándole un papel secundario, lastrado por un sinfín de circunstancias: la proliferación de grandes cuatrocentistas estadounidenses (de allí son los nueve hombres que han bajado de 44 segundos), liderados por un icono como Michael Johnson, y el epílogo de su carrera, aquella confesión que le entronca con el caso Balco, quizás el mayor escándalo de dopaje de la historia del deporte norteamericano. El día de la confesión el prestigio de Pettigrew se fue al garete.
Quienes le defienden atribuirán el caso a las malas compañías. Entre 1997 y 2001, en la fase terminal de su carrera deportiva, Pettigrew frecuentaba el grupo de Trevor Graham, el mismo que había dirigido la carrera de Marion Jones y Tim Montgomery. Hoy, muchos de estos personajes forman parte de un oscuro pasado.: tanto Jones como Montgomery han pasado un tiempo entre rejas, fagocitados por la justicia y la vergüenza.
De puertas afuera, no ha sido así en el caso de Pettigrew: este hombre nunca dio positivo. Nunca, ni durante sus grandes tiempos de 1991, ni en los mundiales sucesivos, cuando llegó a recoger tres oros en los relevos 4x400m, en equipos liderados por Michael Johnson, Jerome Young y los gemelos Harrison. Ha perdido todos esos títulos: su confesión iba a poner en un brete a la IAAF, que  decidiría retirarle los oros e incluso el título olímpico que había logrado en Sydney, en el 2000.