29 de abril de 2009

Breve historia del doping (1)

La prensa sensacionalista -y que sólo se ocupa de los deportes sin balón cuando hay carnaza- nos informa de los seis o siete positivos que han aparecido de los re-análisis post-olímpicos. Leemos que todo el mundo sabía que Ramzi era un tramposo ya que, como aquellos griegos ya pillados, sólo aparecía en algunas grandes citas y se escondía de las reuniones. La misma cantinela que cuando hace unos años parecía que sólo la RDA practicaba el dopaje sistemático.
¡Fuera máscaras! Es hipócrita pensar que los productos dopantes de última generación se fabrican en Grecia, Marruecos, Bahrein o Croacia (o antes en la RDA). Los productos químicos y farmaceúticos (o veterinarios como parece en el caso de un multi-laureado ciclista recientemente resucitado) más avanzados se fabrican y distribuyen en EE.UU., Alemania, Suiza o Francia, sede de las grandes industrias del sector. Para que se vea que el tema viene de lejos, transcribimos unas líneas del libro de Robert Parienté (de quien no cabe decir que sea anti-americano) "La fabuleuse histoire de l´athlétisme":
Jay Silvester, ex-recordman mundial (de disco) (...) me dijo: "puedo decirle muy francamente que el 98-99% de los lanzadores de nivel mundial -por no decir el 100%- han consumido o consumen esteroides anabolizantes. (...) En 1964 en el campo de entrenamiento olímpico de Walnut (...) un médico osteópata (el doctor D...) propuso esta medicación a tres lanzadores: un lanzador de peso, otro de martillo y yo mismo (eran Parry O´Brien y Hal Connolly)".
En esa época esos productos no eran ilegales (ya que la mayoría de países no los conocían) y en el texto de Parienté se nombra al pesista Randy Matson y a los discóbolos Oerter y Babka entre los que los usaron. Por supuesto, las marcas de los americanos en la mayoría de los lanzamientos respecto a sus rivales y su rendimiento en los JJ.OO. era impresionante pero apenas se hablaba de dopaje. Cuando, a partir de 1976, los europeos orientales empezaron a superar a los chicarrones del tío Sam, la prensa internacional empezó a arremeter "contra el dopaje de Estado".
En los años siguientes varios lanzadores (y lanzadoras) dieron positivo, entre ellos los americanos Ben Plunkett, Gregg Tafralis, Jud Logan, Mike Stulce, Randy Barnes (campeones olímpicos), Jim Doehring, C.J. Hunter. Alguno de ellos es aún recordman mundial ¿o no?

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