3 de noviembre de 2010

Grandes atletas que tuvieron sus cinco minutos de gloria en el celuloide: discóbolos de cine.

Ya hemos hablado en posts anteriores de varios atletas americanos de los años veinte y treinta que tuvieron papeles en el cine, unos de protagonistas como Charley Paddock o Herman Brix y otros de figurantes como el doble campeón olímpico (1924-28) de disco Bud Houser que aparecía con otros atletas de la Universidad del Sur de California (USC) en El colegial (College, 1927) de Buster Keaton. Sin embargo hay una curiosa coincidencia cinéfila en la final olímpica de lanzamiento de disco de 1952: hasta cuatro de los finalistas han tenido papeles de figuración en el cine, entre ellos el campeón Sim Iness, el subcampeón (y campeón en 1948) Adolfo Consolini, el cuarto (tercero en 1948 y subcampeón en 1956) Fortune Gordien y el octavo (plata en 1948) Giuseppe Tosi. 

Sim Iness de la Antigüedad a la Edad Media.
El campeón de esa final finlandesa con 55,03m fue Sim Iness (1930-1996). Este fornido muchachote -que había sido compañero en la high school de Bob Mathias- tuvo brevemente el RM en 1953 (57,93). Aunque tras su retirada su profesión fue la de entrenador deportivo en institutos y universidades, tuvo una doble incursión en el cine: hizo el papel de un forzudo llamado herculanas en Atila, rey de los hunos del famoso director Douglas Sirk (1953) y un año después tuvo un papel con texto en Lady Godiva (1954), otro film histórico con Maureen O´Hara y Victor McLaglen en los papeles protagonistas.
Adolfo Consolini, un Maciste sin peplum.
Que Adolfo Consolini (1917-69) ha sido uno de los mejores discóbolos de la historia (campeón olímpico, triple campeón europeo y triple recordman mundial) es bien conocido. También fue un "héroe fascista", mostrado por la propaganda mussoliniana como símbolo del gigante nacido del pueblo y convertido en campeón universal. Ello le valió la petición de exclusión por parte de varios países tras la Segunda Guerra Mundial pero logró evitarla. Su papel en Crónica de los pobres amantes de Carlo Lizzani (1954) es, curiosamente todo lo contrario. En esta adaptación de la conmovedora novela de Vasco Pratolini interpreta a Maciste, que no es el personaje de las películas de romanos sino Corrado, un gigantón comunista que acaba asesinado por los fascistas. Los protagonistas de esta cinta fueron el gran Marcello Mastroianni y Antonella Lualdi.
Fortune Gordien, showman por vocación.
Hijo de un mago profesional, Fortune Gordien (1922-90) fue un excelente atleta al que se le negó la gloria olímpica. Tuvo cuatro veces el RM, se llevó un bronce y una plata en tres finales olímpicas y fue campeón panamericano en 1955. Siempre mostró gran afición por el teatro y el show-business y actuó de forma esporádica en tres películas y varias series de TV. Las películas fueron The All American (1953) filme deportivo protagonizado por Tony Curtis, y dos películas del gran Henry Hataway, el film de aventuras El príncipe valiente (1954) con Janeth Leigh y Robert Wagner y el western Alaska, tierra de oro (1960) protagonizado nada menos que por John Wayne y Stewart Granger. Las dos series de TV en las que trabajó fueron una de vaqueros, Cisco Kid (1955) y una ambientada en un penal militar en Hawai, Not for Hire (1959-60).

Beppe Tosi, de eterno segundo a forzudo romano.
El policía piamontés Giuseppe Tosi (1916-81) fue apodado el "eterno segundo" ya que fue plata en los JJ.OO. de 1948 y en los Europeos de 1946-50-54, siempre tras su compatriota Consolini. Su mejor victoria fue el oro en la edición inaugural de los Juegos del Mediterráneo en 1951 y fue dos veces recordman europeo (54,80 en 1948). En 1951 fue uno de los gladiadores de Quo Vadis, aquella superproducción en Cinemascope en la que Peter Ustinov componía un inolvidable Nerón. Años después fue uno de los aurigas rivales de Charlton Heston en la famosa carrera de cuádrigas de Ben-Hur de William Wyler (1959). Su tercera aparición fue en el papel de Casamonti en La viaccia de Mauro Bolognini (1961) cuyos protagonistas fueron Jean-Paul Belmondo y Claudia Cardinale (la novela es de Mauro Pratesi pero uno de los guionistas fue Vasco Pratolini).

Es sólo una anécdota pero tanto el cine de Hollywood como el italiano dieron sus cinco minutos de celuloide a sus grandes discóbolos de los cincuenta.

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