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De Herman Brix a Bruce Bennett.
Hijo de emigrantes alemanes, Harold Herman Brix (1906-2007) destacó como deportista mientras estudiaba en la Universidad de Washington tanto jugando al fútbol como en las competiciones de atletismo. Fue campeón universitario en 1927 y se clasificó para los Juegos de Amsterdam pero allí fue batido por su compañero John Kuck (que batió el RM con un tiro de 15,87m). En los años siguientes sumó cuatro títulos de la AAU (1928-31) y otros dos indoor (1930 y 1932) y batió el record americano en 1930 con una marca de 15,95m. Aunque había hecho sus pinitos en el cine desde 1931 fue tras no clasificarse para los JJ.OO. de 1932 cuando se volcó en su carrera de actor. Elegido por el propio E.R. Burroughs para interpretar a Tarzán, interpretó el papel tres veces entre 1935-38 pero no pudo competir con el éxito de Weissmuller. No obstante, la carrera de Brix (que desde 1939 cambió su nombre artístico por el de Bruce Bennett) fue larga en el celuloide con 149 apariciones en cine y TV, entre ellas varias en la famosa serie de los sesenta "Perry Mason".
El fracaso de Glenn Morris.
Natural de Colorado, Glenn Edgar Morris (1912-74) brilló desde la high school como vallista y futbolista y se orientó hacia las combinadas en 1936. Sólo completó tres decatlons. En el segundo ganó el título de la AAU y el billete para Berlín batiendo el RM con 7.880p. El tercero fue el que le dio el oro olímpico con un nuevo RM de 7.900p. En la capital alemana se convirtió también en uno de los protagonistas de la famosa película "Olympia" de Lieni Riefenstahl. Ese año recibió el premio James E. Sullivan que premia cada año al mejor atleta amateur de EE.UU.
Morris dejó el atletismo y buscó su camino en el mundo del espectáculo. Probó como locutor deportivo y fue elegido para el papel de Tarzán en una pequeña producción de serie B que fue un fracaso (su compañera fue Eleanor Holm, campeona olímpica de 100m espalda en 1932). Sólo hizo otro film y, tras su fracaso en el cine, lo intentó en el fútbol profesional pero una lesión lo apartó pronto. Vendió seguros y se alistó para la Segunda Guerra Mundial. Miembros de los cuerpos anfibios de desembarco, volvió de la guerra muy traumatizado y vivió buena parte de su vida en hospitales de veteranos.
Don Bragg, el Tarzán que no fue.
Don Bragg (1935) ha sido uno de los atletas más corpulentos (1.90m/89kg) que se ha dedicado al salto con périga (tuvo que hacer severos regímenes alimenticios ya que llegó a pesar 95kg). Esa fuerza le resultaba muy útil con las rígidas pértigas de aluminio con las que logró batir en 1959-60 los RM en pista cubierta (4,81) y al aire libre (4,80) y ganar el oro olímpico en Roma. Allí culminó su éxito con el famoso grito de Tarzán ya que siempre se había postulado para el papel. Varias revistas le hicieron reportajes ataviado con los (escasos) atributos del hombre-mono y el propio Weissmuller apoyó su candidatura. Parece ser que recibió hasta dos ofertas para hacer el papel pero una lesión le impidió aceptar la primera. Rodó un film en 1964 pero nunca llegó a estrenarse. Así que, finalmente, Bragg no llegó a debutar jamás en la gran pantalla. Las nuevas fibras de vidrio, a las que no se pudo adaptar por su peso, precipitaron su retirada. Posteriormente fue entrenador escolar y dirigió un famoso campamento de vacaciones.
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