Tras su debut en 1965 en Brazzaville, los segundos Juegos Africanos debían haberse disputado en Bamako, la capital de Mali, en 1969 pero el derrocamiento del gobierno de Mobido Keita hizo que no se pudiesen organizar hasta cuatro años después en Lagos, la capital de Nigeria. Entre ambas ediciones Africa había pasado de ser un continente inexistente en atletismo a ser una potencia con los mediofondistas y obstaculistas
El "rey" Keino.
Huérfano desde joven y policía de profesión, Kipchoge Keino no fue el primer atleta de su país en ser campeón de la Commonwealth (lo fue en 1962 Seraphino Antao, de etnia india) ni olímpico (le precedió por unos días Naftali Temu) pero por su carisma se convirtió en el capitán del gran equipo keniata de finales de los primeros 70´. Doble campeón de la Commonwealth en 1966 (Milla y 3 Millas), tras su fabulosa victoria sobre Jim Ryun en México-68 había asumido el liderazgo de la pujante escuadra de Kenia que en Munich había ganado seis medallas en 400, 800, 1.500, 3.000 obstáculos y 4x400. El presidente Kenyatta lo exhortaba antes de cada gran cita y lo recibía con honores al regreso del
Mazazo en Lagos.
Eran las ocho de una calurosa y húmeda tarde de enero cuando los apenas dos mil espectadores que se agolpaban en la tribuna del desierto estadio de Lagos se aprestaban a ver la final de los 1.500m. El compañero de Keino Mungai, el tunecino Guettaya y los etíopes Yohannis y Regassa parecían los aspirantes a las medallas, ya que nadie dudaba de la victoria del subcampeón olímpico, pese a sus 31 años. Los otros siete finalistas eran unos desconocidos llamados Abidoye (Nigeria), Ashaba (Uganda), Bayi (Tanzania), Billy (Ghana), Guémar (Argelia), Rosanaivo (Madagascar) y Sesay (S.Leona).
Cuando se dio la salida un atleta con camiseta blanca y pantalón verde salió disparado mientras Keino cerraba tranquilamente el grupo. Los pocos periodistas que estaban en la tribuna pensaron que era Mungai, haciendo el trabajo de forzar el ritmo de sus rivales para que Keino los rematase al final. El etíope Regassa salió del grupo en la tercera vuelta para acercarse al escapado que, al toque de campana, seguía a buen ritmo. Poco después saltó Keino, desbordó a Regassa y se acercó a un líder que no cedía. Fue entonces cuando los más avezados se dieron cuenta que llevaba unas rayas azules y negras en el pecho y que era el tanzano Filbert Bayi, un chaval de 19 años. En la última curva Keino recortó la ventaja de Bayi pero éste volvió a alargar la zancada en la recta final y ganó con 3:37.18 ante un Keino desfondado (3:39.5) que llegó más pendiente de impedir que el etíope Regassa (3:39.9) le pasase, que del vencedor.

Ha nacido una estrella.
Mientras Keino hace discretamente las maletas (se integrará poco después en la troupe de O´Hara, un manager que intentará poner en pie, sin éxito, un circuíto profesional), Bayi declara con ingenuidad a los periodistas que sus proyectos son "...batir el record mundial y ganar la medalla de oro en los Juegos de la Commonwealth de Christchurch en 1974..." (Miroir de l´Athlétisme, marzo 1973). Es el comienzo de la carrera del que fue uno de los más inolvidables campeones del medio fondo, no sólo por borrar a Jim Ryun del palmarés de los RM de los 1.500 y la Milla, sino especialmente por su modo valiente de correr desde la salida, sin preocuparse de sus rivales. Había nacido en Karatu, un poblado al pie del Kilimanjaro en el distrito de Arusha (en Arusha, el doctor Julius Nyerere, padre de la independencia tanzana y uno de los más destacados líderes del Movimiento de países No Alineados, hizo pública la carta social en la que se inspiró la política tanzana durante su presidencia de 24 años). Ingresó con 17 años en las fuerzas de defensa del pueblo, el ejército tanzano, y allí descubrieron sus dotes para el atletismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario